El Imperio de Oriente, nacido al mismo tiempo que el de Occidente a la muerte del emperador Teodosio, sorteó con éxito las invasiones y logró sobrevivir más de mil años. Su capital, Constantinopla, fue la ciudad más rica de la Edad Media. la creciente orientalización del imperio lo alejó progresivametne de Occidente.
Visigodos, ostrogodos y hunos también transitaron las fronteras del Imperio de Oriente, pero los bizantinos consiguieron desviarlos hacia el oeste. Mientras los bárbaros asolaban la parte occidental, Oriente logró mantener la administración y la tradición romana al menos hasta el siglo VI.
El emperador Justiniano intentó reconstruir el antiguo Imperio romano del que se sentía heredero. Sus generales recuperaron el norte de África, parte de Italia, las islas mediterráneas y las costas del levante español. Algunos reinos bárbaros, como los francos, reconocieron su autoridad. Muy pronto, sin embargo, la amenaza de búlgaros y persas desvió la preocupación del imperio hacia el oriente. Uno de los problemas persistentes del Imperio bizantino fue mantener la cohesión de territorios tan diversos, con culturas distintas. Pese a ello, Justiniano logró conservarlo unido mediante una monarquía fuerte y una burocracia centralizada y eficiente. Ordenó recopilar las leyes romanas en el Código Justiniano y construyó grandes iglesias, como la de Santa Sofía, en Constantinopla. Heredero de los emperadores romanos, se consideraba la máxima autoridad religiosa y el defensor de la fe ortodoxa ante las múltiples herejías del imperio.
Tras la muerte de Justiniano estas conquistas se perdieron. Los lombardos se apoderaron de la mayor parte de Italia, los persas avanzaron hacia Siria y Capadocia y los búlgaros presionaban en los Balcanes. Las necesidades defensivas llevaron a la monarquía a otorgar más influencia al ejército, al que generalmente pagaba con tierras. Esto aumentó el poder de los nobles terratenientes. Se implantó un sistema de administración centralizada, con la intención de contener a los pueblos disidentes y recaudar impuestos. Pero las excesivas cargas fiscales sobre la población provocaron frecuentes revueltas.
El emperador Heraclio, en el siglo VII, hizo retroceder a los persas. Un siglo después, los soberanos de la dinastía isáurica apenas pudieron defender al imperio de los búlgaros y los árabes, ya dueños del Mediterráneo. Las incesantes campañas requirieron los servicios de soldados mercenarios.
1. Según el texto, ¿Quién fue Justiniano? ¿En qué se destacó?
2. ¿Qué problemas se enfrentaron tras la muerte de este tan importante personaje en Bizancio?
3. Observa el mapa: a. ¿Qué reinos se mencionan? B. ¿Cuál era el más importante? ¿Por qué te parece?
Pese a los problemas militares, políticos y religiosos de estos primeros siglos, Constantinopla se consolidó como centro del comercio de intermediación entre Oriente y Occidente. Sedas chinas, perlas de la India, codiciadas especias para sazonar alimentos, y otros productos de lujo, se confundían con pieles y ámbar llegados del lejano Báltico, en "el gran mercado del mundo", como se llamaba a la ciudad. Populosa y cosmopolita, entre su millón de habitantes se encontraban numerosos mercaderes y viajeros que admiraban el esplendor de sus palacios y sus catedrales, el lujo de la corte y la algarabía de las fiestas públicas en el hipódromo. Aunque el imperio contaba con otras grandes ciudades como Alejandría y Antioquía, Constantinopla fue única, por su síntesis entre las ricas tradiciones griegas y orientales. Durante la mayor parte de la Edad Media, la moneda de oro bizantina fue utilizada en el comercio internacional.
Imagen que representa la ciudad de Constantinopla. En ella podemos apreciar la numerosa población, los mercados, puertos y el comercio.
¿Cuál es la ciudad se menciona como "la más rica del mundo"?
¿Qué actividad es la que le permitió convertirse en tal?
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