Gregorio I "El Grande"
Después de la desaparición del Imperio romano de Occidente (476), en medio del desorden imperante , la Iglesia se transformó en la única autoridad universal. Tomó del mundo romano su organización, la que había asimilado, y el prestigio de su capital, Roma.
En su obra evangelizadora y unificadora del Occidente de Europa, la Iglesia actuó, fundamentalmente, a través del Papado y de los monjes.
El Papa u obispo de Roma (como tal considerado sucesor del jefe de los apóstoles, San Pedro), fue cada vez más respetado y obedecido hasta lograr imponer su autoridad en todo el Occidente. o logra, sobre todo, debido a la conversión al catolicismo de los bárbaros. En primer lugar la de los establecido en tierras romanas: paganos (francos, lombardos, anglo-sajones) o arrianos (visigodos, vándalos). os primeros en convertirse al cristianismo fueron los francos. Y en segundo lugar los germanos, que vivían en los territorios situados más allá del río Rin, antigua frontera entre el Imperio Romano y los germanos.
La relevante figura del papa Gregorio I el Grande (siglo VI d. C.), fue un factor fundamental en la propagación del cristianismo y la consolidación de la primacía del Papa en Occidente. Provenía de una aristocrática familia romana y había ocupado importantes cargos en la administración de la ciudad hasta que, después de repartir sus bienes entre los pobres, entró en un monasterio benedictino. Allí se le va a buscar para nombrarlo papa en circunstancias en que Roma, arrasada por el hambre y las guerras, pasaba por una crítica situación. Una vez en el trono pontificio, envía a Inglaterra misioneros romanos, dirigidos por el monje Agustín (fines del s. VI d.C.), para colaborar en la obra de evangelización iniciada por los monjes irlandeses entre los paganos anglosajones, y mantener esta nueva comunidad unida al papado. Durante su pontificado progresó sensiblemente la incorporación de los germanos arrianos (visigodos) o paganos (lombardos) a la Iglesia católica.
Mapa de Europa en el siglo VI d.C.
La conversión de Germania, iniciada también por los monjes irlandeses, fue sobre todo la obra de misioneros procedentes de Inglaterra, enviados por el Pontificado. El más activo de ellos fue San Bonifacio (siglo VIII d.C.).
El papel político que como pacificadores asumieron algunos Pontífices, ayudó mucho a fortalecer su autoridad. Defendieron a Roma del ataque de Atila, durante el Pontificado de León I, y del ataque de los lombardos, durante el de Gregorio I el Grande. El poder político de los papas aumentó cuando el rey de los francos, Pipino el Breve (750), entregó al Papa las tierras del centro de Italia quitadas a los lombardos, pueblo germánico establecido en la Península después de los ostrogodos (entre ambas dominaciones germánicas hubo un efímero intento de reconquista por parte del Imperio Bizantino). Nacen así los Estados Pontificios o Estados de la Iglesia, cuyo soberano será el papa. Con esto agregó a la autoridad espiritual que poseía como jefe de la Iglesia, la autoridad temporal (política) como jefe de Estado.
Explica por qué fue tan importante la Iglesia durante este período.
¿Qué sucedió con los pueblos bárbaros?
¿Cuál fue el papel de los Pontífices luego de la desaparición del Imperio Romano?
San Benito de Nursia
Otra institución a través de la cual la Iglesia creció en autoridad y prestigio moral fue el monaquismo (del griego: monakos, que vive en soledad). Desde principios del cristianismo hubo fieles que se retiraban a la soledad para vivir una vida de penitencia y oración: ya sea individualmente (ermitaños o anacoretas) o agrupados en comunidad (cenobitas), alojados en edificios llamados conventos o monasterios. Este tipo de vida se había extendido mucho por Oriente; y a partir de las invasiones germánicas se extendió por Occidente, adoptando con preferencia la vida en comunidad.
El más importante de los monjes de Occidente fue el italiano San Benito de Nursia (siglo VI d.C.). Después de una vida solitaria en una gruta cercana a Roma (Subiaco), fue reuniendo discípulos, con quienes fundó una comunidad, instalada en un monasterio del Monte Casino, región solitaria situada en los Apeninos, al sur de Roma. San Benito dio a sus monjes una regla de vida acorde con el carácter práctico y activo de la población de Occidente; le quitó a la vida monástica su carácter, casi exclusivamente contemplativo, propio de los monasterios orientales, y orientado principalmente a la penitencia y a la oración. San Benito introdujo, como innovación, varias horas de la jornada diaria dedicadas al trabajo y al estudio. Esto permitió a sus religiosos desarrollar una importante obra civilizadora en Occidente. El reglamento de vida que San Benito impuso a sus monjes (regla benedictina) fue adoptado por multitud de monasterios dispersos por toda Europa (benedictinos).
En una Europa presa del desorden, y atemorizada por la amenaza del hambre y la guerra, los monjes fueron un factor de progreso económico, social y cultural: enseñaron a los campesinos a trabajar la tierra, desecaron pantanos y talaron bosques ganando para la agricultura importantes extensiones de tierras; alojaron a los viajeros; cuidaron a los enfermos y ancianos; abrieron escuelas; salvaron de la destrucción muchas obras literarias de la antigüedad realizando un paciente trabajo de conservación y copia de manuscritos. También fue importantísima su contribución a la evangelización de Occidente; colaboraron con el Pontificado en la tarea misionera, propagando el cristianismo entre los paganos, como lo acabamos de explicar. Además proporcionaron a la Iglesia, para ocupar sus cargos directivos, personalidades muy piadosas y de un elevado nivel moral y cultural.
Tomado de Tiempo I, Alfredo Traversoni, segunda parte
Elaborar una lista de todos los servicios brindados a la sociedad por parte de los monjes.
¿Quiénes fueron los benedictinos?